Miércoles, 26 Agosto 2015 21:52

Poemas Breves

LEGAR EN TI

Puedo legar en ti mi verso alado,
y así anhelar esa vital costumbre
taciturna de verte de costado,
para renegar de la incertidumbre
e inventar versos por cada pecado.

UNIVERSALIDAD

Nunca ha nacido una amistad tan pura,
universalidad casi extinguida,
regalo que he encontrado por fortuna
intrínseco en el arduo día a día
anclado en tu sonrisa y galanura.

MIL VIVENCIAS

Evoco treinta años, mil vivencias
vacías de maldad y de despechos,
cien mil más yo requiero en tu presencia,
amigo fiel, con hechos y derechos.

SOMOS PROFUNDOS

Somos pedazos de historias
ombligos de nuestros mundos
recuerdos de las memorias
de sentimientos profundos.

© Sergio Pardo Delgado.


(Conoce más sobre mí y mi obra literaria en https://sergiopardodelgado.wordpress.com/)

Publicado en Confesiones literarias
Jueves, 20 Agosto 2015 12:26

Memorias Visuales. Torrejón Graffitero.

Que Torrejón está arraigado a la cultura importada de Estados Unidos es algo que todos conocemos, gracias a la base aérea, hace bastantes años perteneciente al gobierno estadounidense, hasta que fue desmantelada a finales del pasado siglo y reconvertida en española.

La ropa, la música… todo lo queríamos de allí; siempre había alguien en nuestros círculos sociales que alardeaba de conocer gente dentro de la base, y nos mostraba novedades que aún no habían pisado territorio español, pues durante los 80 y 90 las salidas mundiales a los mercados no estaban tan consolidadas, al menos en España, y en cuanto a novedades estábamos en pañales con respecto a los países del otro lado del charco, debido a la demora con la que nos llegaban sus productos.

Hay que tener en cuenta que la base pertenecía a Estados Unidos, y como tal, era territorio estadounidense; era una ciudad dentro de la pequeña ciudad de Torrejón en aquellos días, por lo que sus productos les llegaban antes de que salieran al mercado en territorio español.

Y, por supuesto, y como parte de una de sus culturas, el boom que supuso el movimiento del hip-hop, tanto en su música, como en su estética, así como sus inquietudes culturales, quedó plasmada en aquellos muchachos sorprendidos del este de Madrid. Surgieron chavales que practicaban break-dance en los soportales de la Plaza Mayor, gente vistiendo con chándal y llevando la radio por la calle con rap americano, y otros grupos de chavales que se juntaban y hacían sus pinitos con sus primeras rimas. Y también surgieron los graffitis.

Entiéndase como graffiti el dibujo artístico propiamente dicho, realizado generalmente sobre paredes (y vagones de trenes, de metro, etc.); no confundir con las tags o firmas tal cual que también inundaban todas partes; son conceptos bien distintos.

Recuerdo que mi primer contacto con ese mundillo del tag y el graffiti fue en la infancia, cuando íbamos con mi abuelo a pasear por detrás del polideportivo Joaquín Blume (recuerdo que no había nada más que campo desde los pisos de la carretera de Loeches hasta el polideportivo, y alrededor suyo todo era campo igualmente), y, al lado de la pastelería Jayma que había en la calle del Río Henares, en la pared de una pequeña tienda ubicada en una casa baja, a modo de tag, aparecían tres muñequitos iguales a los que pintábamos cuando jugábamos al “ahorcado”, con poses de baile, y bajo ellos, las palabras escritas en mayúscula “BREAK DANCE”.

Por las calles, los inevitables tags adornaban nuestras paredes, y, fueran bonitos o feos, decoraran o ensuciaran, lo cierto es que uno se acostumbraba a su presencia, y lo sentía como una seña de identidad del barrio, por lo que, cuando alguno desaparecía, quedaba una rara sensación al ver la pared en cuestión limpia de aquellos “garabatos”.

Años más tarde, conocí, pues eran amigos de mi hermano, a Chopper , Chopper Deux y Swear, graffiteros que lo hacían bastante bonito. Respecto a los trabajos suyos que tuve el gusto de presenciar a la hora de ser ejecutados, y, ya realizados, disfrutar de ellos cuando pasaba por la calle, recuerdo uno en una de las paredes del solar donde estuvo el antiguo matadero, concretamente en la que daba hacia la calle Hospital. En dicho solar hoy está el gimnasio  Go Fit,. Entre los dibujos realizados, destacaba una gran rosa roja que Chopper Deux pintó y dedicó para su entonces novia. Dicho graffiti desapareció con el tiempo, y en su lugar pintaron otros nuevos, que finalmente desaparecieron también con la construcción del enorme edificio que alberga el gimnasio ya nombrado.

Otro de sus trabajos fue en la pared que bajaba desde la avenida Constitución al antiguo Puente de Risi, que cercaba el solar donde en su día se ubicó esta fábrica de patatas fritas. Hubo varias alusiones a The Beatles en aquel graffiti, como una gran morsa con las palabras “I Am The Walrus” o la cabeza de Pluto, de cuyo ojo salía una sustancia amarillenta, en alusión a una parte de la misma canción de la banda británica que dice “Yellow matter custarddripping from a dead dog’s eye” ("Natilla de sustancia amarillenta goteando del ojo de un perro muerto”). También había tres personajes de mirada y rasgos poco definidos, bajo la leyenda “Somos los malos de Barrio Sésamo“; esta última parte fue retocada, simularon unos disparos en sus rostros y cuerpos, y el “Somos” fue sustituido por letras rojas por “Éramos“. Las paredes fueron finalmente blanqueadas, desapareciendo dicha obra. Tras su blanqueo, promocionaron con otro graffiti la publicidad de una urbanización de próxima construcción en la localidad.

Evidentemente, muchos más graffitis decoraban Torrejón en aquella época; precisamente, en la fachada que se conservaba del antiguo matadero, había un graffiti que llamaba poderosamente mi atención, y es que el dibujo de su parte superior, que posteriormente fue borrado, representaba una masturbación masculina, lo cual no dejaba de sorprenderme.

 Los miembros del colectivo “Los domingos al sol” (Facebook) abarcaron posteriormente prácticamente la totalidad de las paredes que rodeaban a dicho solar del matadero, haciendo verdaderas obras de arte.

Otro de los graffitis emblemáticos de Torrejón, desaparecido recientemente, fue el de los peces y la mujer de perfil en la pared lateral del edificio situado al lado del puente de la carretera de Loeches, enfrente del bar Patrizzi, realizado por artistas del graffiti miembros de La Family.


Precisamente, gracias a este colectivo, a día de hoy, podemos disfrutar de maravillas grafitteras en nuestra ciudad y de exposiciones en las diferentes salas dedicadas al efecto sobre estas obras de arte (Web de La Family).

Hubo muchos más que sé que dejo en el tintero, pero estos son las más representativos desde mi punto de vista, pues son con los que me cruzaba cuando iba a estudiar, cuando quedaba con mis amigos, o iba a hacer la compra, o a coger el tren, o simplemente a pasear por los rincones de Torrejón.

Publicado en Confesiones literarias