El próximo 7 de noviembre a las 17:00 horas, la Biblioteca Municipal de Torres de la Alameda, acoge la presentación del cuento infantil Clementina de la autora torresana Raquel Castaño.

Tras la presentación del cuento la autora compartirá con todos los asistentes la lectura de algunos de sus libros preferidos para niños.

Clementina es la historia de una pajarita que tiene un hilo que no le permite volar al exterior, a pesar de llevar una vida cómoda, ella aspira a ser libre, volar, bailar, cantar… ser feliz. Se trata de una historia infantil en la que también muchos adultos pueden verse identificados.

Raquel Castaño es una enamorada de los cuentos que junto a su hija Naiara comparte sus lecturas en el blog: https://mamaynaiaraleemos.org/

Publicado en Torres de la Alameda
Lunes, 13 Febrero 2017 10:00

Un 13 de Febrero del año 1837...

En Madrid, se descerraja un tiro en la sien derecha, al joven escritor español romántico Mariano José de Larra a los 26 años de edad, al perder toda esperanza de ver a España bajo un régimen liberal, su disconformidad y desaliento ante el rumbo que está tomando la sociedad española y por el doloroso abandono definitivo de su amante Dolores Armijo.

Es considerado, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del Romanticismo literario español.

Periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, publica en prensa más de doscientos artículos a lo largo de tan sólo ocho años. Impulsa así el desarrollo del género ensayístico.

Escribe bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El Pobrecito Hablador. De acuerdo con Iris M. Zavala, Larra representa el "romanticismo democrático en acción".

Lejos de la complacencia en las efusiones del sentimiento, Fígaro sitúa España en el centro de su obra crítica y satírica.

Su obra ha de entenderse en el contexto de las Cortes recién nacidas tras la década ominosa 1823–1833, y de la primera guerra carlista 1833–1840.

Tras el temprano suicidio de Larra a los 27 años de edad, José Zorrilla lee en su entierro una elegía con la que se da a conocer.

En 1908 algunos de los representantes de lageneración del 98, Azorín, Unamuno y Baroja, llevan una corona de flores a su tumba, homenaje que significa su redescubrimiento y la identificación del grupo con el pensamiento de Larra y su preocupación por España.

Publicado en ¿Que pasó hoy?

El14 de diciembre, en la Biblioteca Municipal de Mejorada del Campo, el periodista mejoreño de Infiltrados, Antonio Pampliega presentará su libro "Siria. La primavera marchita", un libro que desgrana la parte más humana del conflicto de Siria.

El lector descubrirá a partir de estas historias cómo ha sido la vida en este país de Oriente Próximo durante 2013 y la realidad que hay más allá de los combates, los atentados, las treguas inexistentes y las cifras de muertos. Este título es, además, una apuesta por el periodismo de calidad en tiempos de crisis y un homenaje al oficio de contar lo que ocurre en cualquier parte del mundo, pero especialmente en los lugares donde se cometen injusticias.

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"La guerra no está tan mal... Muere gente, pero al final es muy parecido a un videojuego", apunta Samir, fan del Call of Duty. Parece una broma, pero la sensatez no tarda en aparecer gracias a las palabras de otro soldado, el de mayor edad, Mahmut. Él se unió al ESL después de recibir una brutal paliza por parte de los shabiha (...). "No sé si he matado o no... Tampoco me interesa. Solo sé que aquí no hay una segunda oportunidad ni vidas infinitas".

"Soldados de juguete" de Antonio Pampliega, en "Siria. La primavera marchita"

Hace ya más de algunos años tuve la oportunidad de viajar a Siria. Siempre pensé que habría tiempo de volver. Después nos quedamos sin veranos y se instaló allí esa eterna primavera, marchita, como reza el título de este libro.

Desde entonces, aprendí a hablar de ella con rodeos. Es por eso que llevo Siria. La primavera marchita a cuestas desde hace demasiado tiempo. Cada día que pasa, en lo que me enredo en buscarle las palabras, pesa más. En realidad, cada día que pasa cuenta. Demasiado personal supongo. Qué guerra no lo es.

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Del 14 de Diciembre al 14 de enero, la Exposición de fotos de Antonio Pampliga Rodríguez, (Reportero Free Lance), y vecino de Mejorada del Campo en la Casa de Cultura.

Desde el 15 de Diciembre al 4 de Enero se instalará en C/Mayor el tradicional mercado Navideño.

El miércoles 21, de  17:00 a 20:00 horas, Papá Noel recibirá a todos los niños en la Plaza de España.

Las majorettes Mejorada realizarán un pasacalles por la C/ Mayor hasta la Plaza España, dando paso a las 18:00 horas al Coro del CP Henares y al taller de decoración de motivos navideños.

El jueves día 22, la tarde comienza a las 17:00 horas y hasta las 20:00, Papá Noel recibirá a todos los niños en la Plaza de España.

De 17:00 A 21:00 horas. Tren navideño con salida desde la calle mayor esquina C/Dr. Gonzalo Sierra.
A las 17:00 horas. Villancicos rocieros interpretados por la Asociación de mujeres “El Camino” y para terminar la tarde a las 19:00 horas. Coro Escuela Municipal de Música.

El viernes 23, de 17:00 a 20:00 horas. Papá Noel recibirá a todos los niños en la Plaza de España.
De 17:00 A 21:00 horas. Tren navideño con salida desde la calle mayor esquina C/Dr. Gonzalo Sierra.
A las 17:00 horas, “Entra a tu bola”: bola gigante elaborada por el AMPA Henares.
y a las 18:00 horas. Villancicos rocieros interpretados por la Asociación cultural “Pasión Flamenca A Compás”

El Sábado 24 de Diciembre se regalarán gorros navideños en las atracciones infantiles de la Plaza España y el Miércoles 28 de Diciembre las atracciones serán gratuitas de 17:00 a 19:00 horas.

El viernes 30 de diciembre, a partir de las 20:00 horas se darán las pre-campanadas en la Plaza de España organizadas por la Concejalía de Juventud.

Publicado en Mejorada del Campo

Las actividades están organizadas por la Fundación Francisco Largo Caballero y el Foro del Henares, con el apoyo del Ayuntamiento Complutense y la Universidad alcalaína.

Alcalá de Henares celebra la próxima semana, del 2 al 6 de noviembre, la séptima edición de sus Jornadas sobre la vida y obra de Manuel Azaña, que este año versarán sobre el tema “Manuel Azaña y el Ejército”. Conferencias, mesas redondas y otras actividades nos acercarán a la figura del político y escritor español, nacido en este municipio, que desempeñó, entre otros, los cargos de Ministro de la Guerra, presidente del Gobierno de España, y presidente de la Segunda República Española.

En las distintas actividades intervendrán historiadores, militares, expertos en derecho y periodistas especializados en la materia, que analizarán la relación entre Azaña y el Ejército en aquella etapa histórica y su repercusión en la actualidad.

El miércoles, día 2, a las 19:00 horas, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, tendrá lugar la conferencia inaugural “La reforma militar de Azaña: contexto histórico y actulidad: Aciertos y errores”, a cargo del hispanista Michael Alpert, catedrático emérito del University College de Londres. En el acto de inauguración también tomarán la palabra el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez, la Directora de la Fundación Francisco Largo Caballero, Almudena Asenjo, y la presidenta del Foro del Henares, María Antonia Hernández.

Al día siguiente, el jueves, día 3, a las 19:00 horas, el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid, Ángel Bahamonde, hablará sobre “Los militares de Azaña y la Guerra Civil”. La conferencia de Bahamonde se desarrollará en la Sala de Conferencias Internacionales de la Universidad de Alcalá.

El viernes, día 4, a las 19:00 horas, en el Salón de Actos de la universidad, llegará el turno del coloquio “Las enseñanzas de la reforma militar de Azaña en nuestra actual política de Defensa”, en el que tomarán la palabra Javier García Fernández, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, y Javier Fernández López, militar y doctor en Derecho por la Universidad de Zaragoza, y que moderará el periodista José Andrés Rojo.

Además, esa misma mañana, a las 11:15 horas, en el I.E.S Isidra de Guzmán tendrá lugar un coloquio sobre la vida y obra del político alcalaíno, y la inauguración de la exposición “Azaña. Retrato de un desconocido”.

Las jornadas se cerrarán el sábado, día 5, con un acto, a las 12:00 horas, donde se renombrará la rotonda de Alcorlo como “Rotonda de Manuel Azaña”, y el domingo, día 6, a las 10:30 horas, con un “recorrido sentimental”, desde el monumento de Cervantes, “por el Alcalá de Manuel Azaña”.

Publicado en Alcalá de Henares

Plutonio 241, es la primera novela del escritor Jorge San Antonio donde nos lleva a la intriga y a la investigación de que hacer "Cuando una extraña maleta aparece en la estación de Atocha y saltan todas las alarmas. Un equipo del CNI liderado por el coronel Jorge Ferreira descubre que Madrid se enfrenta a una amenaza imparable, una amenaza a la que debe hacer frente junto con su compañera, la comandante Velarde, que parece ocultar algo vital para la investigación.El tiempo corre en su contra y parece que la negrura que se cierne sobre la capital de España no es más que el prólogo de algo mucho peor".

No es habitual que un autor tenga el privilegio de redactar la noticia sobre la presentación de su propia novela, intentare que suene lo más neutral posible, declaraba el joven escritor de Coslada, Jorge San Antonio.

Así es, el pasado viernes 7 de octubre se realizó la presentación para los alumnos de bachillerato, profesores y hermanas del Centro de mi primera novela, Plutonio 241. Escribir una novela no es algo fácil, algo que se despache en el transcurso de una tarde y condensar el trabajo largo y duro de unos cuantos meses en una media hora de presentación no es algo sencillo.

No obstante, puedo decir que fue un acto muy agradable, para empezar, tuve el honor de ser presentado por nuestra profesora de lengua y literatura, Lucia, que pronunció unas palabras muy agradables, de nuevo gracias.

Seguimos con una pequeña charla mía donde hablamos de la literatura, pero no solo de ella sino de temas relacionados con la novela como la física o la filosofía. Después de la lectura de un fragmento y una ronda de preguntas tuve el enorme placer de dedicar y regalar uno de los ejemplares al colegio. Y ya, como dicta el protocolo de estos eventos, se celebró un pequeño brindis por el éxito de la novela.

No me queda más que dejar el enlace a la página web de Amazon donde se puede comprar la novela tanto en formato de papel como en formato digital e invitaros a todos a disfrutar de su lectura, añadía Jorge.

La novela Plutonio 241 se puede describir así: "Cuando una maleta aparece abandonada en un tren en la estación de Atocha saltan todas las alarmas. Una amenaza impensable se cierne sobre la capital de España. El coronel Ferreira del CNI junto a su compañera, Úrsula Velarde deberán evitar la destrucción de la ciudad. El tiempo corre en su contra, solo cinco días para salvar Madrid de la destrucción. Pero conforme avanza la investigación, las cosas dejan de ser lo que parecen, ella oculta un secreto inconfesable que puede ser la clave que elimine la amenaza, él empieza a darse cuenta de que lo que amenaza Madrid puede ser algo mucho mayor".

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Jueves, 13 Noviembre 2014 08:11

Una victoria amarga

Estoy listo. Preparado un día más. Mi ropa conjuntada, el olor a perfume a mi alrededor, el pelo imperfectamente colocado. Perfecto.

Pulso el botón superior del mando y me acomodo.

Elijo el cedé más apropiado, el que puedo poner a todo volumen sin problemas con el subwoofer. Entonces me abrocho el cinturón y arranco. Siento el rugido del motor bajo mis pies, controlado delicadamente con el pedal derecho.

Tras esto, respiro hondo y el chasquido del cinturón me autoriza a iniciar la marcha. Allí estoy, tomando las curvas en segunda, apurando el último milímetro de asfalto que me separa del bordillo. Tres curvas más y llego. Allí está. Ha pasado mucho tiempo, pero ahí sigue. Igual que siempre; quizá un poco más apagada.

Tanto tiempo sin vernos...es normal. Separados por la distancia, por el deber, por el ansia permanente de un futuro mejor.

Saludo a mis amigos, tenemos una conversación algo banal y sube al coche. Arranco de nuevo hacia un lugar más oscuro. Últimamente me he acostumbrado a la oscuridad. Finalmente me apunto una nueva victoria, pero aun así sé que para mí mi mayor batalla la perdí hace tiempo. Aquella lucha contra la nada, zarandeándome en el vacío. Porque ELLA está en otro coche, puede que mejor o peor, pero en OTRO.

[...] Ya queda menos, tan sólo once. Casi se pueden contar con los dedos. La bombona de oxígeno que el destino me ha concedido se está agotando. Tocará volver a la realidad. “This is life”.

Publicado en Punto y Seguido
Domingo, 30 Noviembre 2014 08:11

Me retiré haciendo el suicida

“No te preocupes, nada va a cambiar cuando vuelvas”.

“No cambies nunca, por favor”

Todas esas mentiras que todos acostumbramos a decir cuando alguien se marcha. Es obvio que nadie va a cambiar radicalmente, ni siquiera va a dejar de llamarse como se llama. Pero eso no evita que, en el tiempo en el que estamos fuera, reflexionemos acerca de todo lo que nos rodea.

En estos casos solemos tomar decisiones, para nada profundas y trascendentales, pero sí podemos decidir realizar algunas modificaciones en nuestra relación con las personas, porque “nadie se baña dos veces en el mismo río”, símbolo inequívoco de cambio constante.

Y es que cuando tengo tiempo para pensar, en mi rutinario camino atravesando el Támesis, Traffalgar Square y Tottenham Court Road; voy tratando de deducir lo que el destino tiene preparado para mí, es decir, qué hacer a partir de ahora con mi vida.

Reflexionar si he sido lo suficientemente benévolo con tal o cual persona, si por culpa de otra voy a perder parte de la relación, en qué me he equivocado, etcétera. Para poder evolucionar, crecer, no estancarme.

Porque está claro que, como decía el otro día en clase, “The thing that most worries you about the world is...to find my place in it”. Desdramatizando, tengo dieciocho años, me queda muchísimo por recorrer, pero siempre tropiezo con la misma piedra. Es inevitable no pensar en ello, en lo único que te hace sentir fracasado, y que tiene tanta importancia ahora mismo porque ningún problema de envergadura te tiene en vilo.

No sé si es el haberme adaptado a esto, el haber llegado solo a una gran ciudad y haber encontrado mi sitio en ella, el coger cariño a muchas personas que hace dos semanas no conocía... incluso algo más, pero me siento a gusto, aun siendo consciente de lo efímero de esta travesía.

En tan sólo dieciséis días estaré de nuevo en las piscinas, rencontrándome con mis amigos y con mis enemigos. Abrazando a Blanca, hablando con mi Estrella, chateando con la Chica Diferente, celebrando el cumple con mi Mejor Amigo, riéndome con los de mi peña, jugando las vespertinas partidas de mus, charlando con mi familia, quedando con mis Hermanitas y todo lo demás.

Tras ello, el mes de julio que he vivido en Londres no será más que un conjunto de pequeñas anécdotas, fotografías y un sinfín de recuerdos en mi mente. Nada más.

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Jueves, 01 Enero 2015 07:52

Feliz Año Nuevo

Son las doce y dos minutos. Tengo en mi mano una copa de cava seco y burbujeante. Bajo el color amarillento puedo apreciar mi esclava. Parece que se va a evaporar, pero dicen que da buena suerte.

Sinceramente, yo no creo en nada de eso. Al igual que todo el mundo, al tragar cada una de las doce uvas he pedido un deseo. Creo que no me importa contártelos, ya que confío en ti, querido diario. El primero de ellos ha sido salud, ya que es tradición ponerlo en primer lugar. El segundo ha sido el tener conmigo a mi abuelo un año más, le necesito aquí conmigo. El tercero, que me toque la Primitiva que juego a medias con mi “hermanita”. Cuánta alegría me daría compartirlo con ella. El cuarto fue intentar sacar mejores notas este trimestre, y sobre todo, recuperar las matemáticas del año pasado. He de confesar que en la quinta uva me he atragantado, y bastante tenía con seguir tragando evitando reírme y desconcentrar a los demás.

Aunque te diré, que al terminar, y entre los besos y felicitaciones de todos, me acordé de él. Creo que lleva razón, en parte. No terminó todo bien, pero en el fondo he de decir que le quiero. Y no digo esto a todo el mundo. Me ayudó mucho en un momento importante de mi vida, y a pesar de que lo nuestro no salió bien, nuestra amistad perduró. Hasta que él se volvió a enamorar de mí, y yo le saqué como pude del pozo en el que entraba sin fondo. Tras ello, él se enamoró de otra chica, y les deseo lo mejor, pero ni siquiera nos miramos. Y en el fondo me duele. El caso es que, dilaciones aparte, me mandó un mensaje de texto.

Decía algo así como que pediría en una de sus uvas por nuestra amistad, que no creía que fuese malgastarla sino invertirla. Espero que sea algo más que simples palabras.

Tras estos vagos pensamientos, me siento y continúo mi reflexión. Un año nuevo, distinto, con 365 días con algo que enseñarme cada uno. Porque cada comienzo conlleva miedos, retos, propósitos, esos que sabes que dices pero que luego nunca vas a cumplir. Yo me he propuesto dar todo de mí, seguir creciendo, no tengo límites. Cada fin de año me encargo de limpiar todo el agua que hay en mi pozo de conocimiento, para que cuando llueva, continúe llenándose, y sea menor el recorrido del cubo, menor el esfuerzo, para poder sacar todo aquello que necesite.

Voy al baño. Me miro al espejo. Deslumbrante. Mi vestido aterciopelado refleja al cien por cien esa bella y a la vez dura juventud, que exhalo por mis cuatro costados. El recogido es cinematográfico. En ese momento llega mi hermana, me abraza por detrás, y nos miramos en el espejo. Estamos compenetradas.

Pasó ya la época en la que discutíamos. Ahora que vivimos separadas, me doy cuenta de lo importante que es en mi vida. Aprieto su mano, la beso en la mejilla. No te voy a soltar nunca.

Querido diario, sinceramente creo que a día de hoy, soy feliz. Solo espero escribir la misma despedida dentro de doce largos meses. Feliz año nuevo.

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Miércoles, 26 Agosto 2015 21:52

Poemas Breves

LEGAR EN TI

Puedo legar en ti mi verso alado,
y así anhelar esa vital costumbre
taciturna de verte de costado,
para renegar de la incertidumbre
e inventar versos por cada pecado.

UNIVERSALIDAD

Nunca ha nacido una amistad tan pura,
universalidad casi extinguida,
regalo que he encontrado por fortuna
intrínseco en el arduo día a día
anclado en tu sonrisa y galanura.

MIL VIVENCIAS

Evoco treinta años, mil vivencias
vacías de maldad y de despechos,
cien mil más yo requiero en tu presencia,
amigo fiel, con hechos y derechos.

SOMOS PROFUNDOS

Somos pedazos de historias
ombligos de nuestros mundos
recuerdos de las memorias
de sentimientos profundos.

© Sergio Pardo Delgado.


(Conoce más sobre mí y mi obra literaria en https://sergiopardodelgado.wordpress.com/)

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El título de este capítulo de mis “Memorias visuales”, haciendo referencia a aquella película de Paul Newman, se debe sin duda al buen recuerdo que me viene a la memoria acerca de aquellos largos veranos, cuando nos daban las notas a mediados de junio y no teníamos que regresar hasta finales de septiembre a retomar las clases en el instituto. En esos veranos daba tiempo para todo… ¡hasta para aburrirte! Aunque eso era lo menos frecuente.

Hago un alto en el camino en este punto, para aclarar que no hablaré acerca de mis veranos de infancia torrejonera, ya que poco o nada especial hacíamos entonces en Torrejón: Iba a todos lados con mis padres si se trataba de dar un paseo o tomar algo, en alguna ocasión madrugaba con mi madre para abrir el Bar Selín, que regentaban en los años 80 (puntualizo, mientras mi madre lo abría y atendía, yo estaba en los columpios del parque que había enfrente), y el resto de los días jugaba con mi hermano, bien en casa o en la calle, o veíamos televisión, por lo que la tónica general era bastante monótona en aquellos veranos en la ciudad, donde la mayoría del tiempo lo pasábamos en casa.

Volviendo a mis veranos de adolescencia, los acontecimientos se sucedían año tras año de modo similar: Nada más recibir las notas (tras los exámenes de suficiencia de junio), venían las Fiestas Populares en Torrejón. Mis amigos y yo aguardábamos ansiosos el final de curso para disfrutar de las fiestas, planeando ir a las casetas de las peñas a beber y bailar, cenar un bocadillo o un perrito de los puestos, y seguir con la fiesta hasta que el cuerpo aguantara. En aquellos años, ante la ausencia de internet, siempre se especulaba sobre qué grupos musicales vendrían a tocar, quién daría el pregón, etc., dudas que se disipaban cuando nos encontrábamos el programa de fiestas en el buzón de casa y lo hojeábamos.

Tras la finalización de las fiestas, la normalidad volvía a las calles de Torrejón, y nos esperaban aún dos meses y medio por delante de disfrute veraniego. De lunes a viernes nuestras salidas diarias empezaban hacia las cinco de la tarde en el parque de Las Veredillas (o, como se le llama por estos lares, parque “de los patos”), y terminaban de madrugada, con diversas actividades que se repetían cada tarde-noche de aquellos veranos: Sentados en la hierba, charlábamos, fumábamos, bebíamos, comíamos patatas fritas o helados, jugábamos a las cartas, cantábamos mientras alguno tocaba la guitarra…, y terminábamos en el portal de algún amigo charlando, hasta que nos vencía el sueño y nos despedíamos para volvernos a ver al día siguiente.


Los fines de semana, antes de ir a los bares, solíamos ir a la pradera (situada al lado del velódromo) para hacer botellón.


Años después, en lugar de ir al parque de Las Veredillas los días de diario, o a la pradera antes de ir a los bares, preferíamos sentarnos en alguna terracita para tomar unas cervezas o una sangría con unos aperitivos antes de ir de copas, como por ejemplo en el Mirabel de Torrejón 2000.


O también en Alpujarras, enfrente de los pisos del mercado de Las Veredillas.

En alguna ocasión, celebrábamos cumpleaños en aquellos bancos con mesas que había en algunos rincones del parque de Las Veredillas, hoy desaparecidos.


Luego, después de las terracitas y los bares, la tónica habitual: Charlas hasta las tantas, o a los bares que no cerraban hasta el amanecer. Y así, entre pitos y flautas, se nos iba el verano, y teníamos que volver a cargar con los libros, a ver la lista del curso para ver dónde nos había tocado y con quién, el reencuentro posterior con los viejos compañeros y profesores…

Los domingos, debido a su carácter más relajado, quedábamos por la tarde, y bien íbamos a la pradera, pero a tomar un batido y unas patatas fritas tumbados tranquilamente en la hierba, o nos tomábamos algo en las terracitas comentadas anteriormente.

Obviamente, en ese largo intervalo veraniego, la gente iba y venía, bien a la playa, o al pueblo de sus padres, como es mi caso, veraneando en el pueblo de mi madre. Su nombre es Osa de la Vega, se sitúa en la llanura manchega, y es conocido por el triste suceso de “El Crimen de Cuenca”, historia real en el que dos inocentes fueron acusados de un asesinato que nunca ocurrió y torturados hasta que confesaron un crimen que nunca cometieron.

Su Plaza Mayor era el punto de reunión de todos sus habitantes: Los ancianos sentados en los bancos de mármol de su interior, los niños correteando o con sus bicicletas por sus paseos cruzados o su exterior, y los jóvenes sentados en esos travesaños pintados de verde que sobresalían de unas pequeñas pilastras a las que iban unidos.

En lo referente a mis vacaciones en Osa de la Vega, dividiré en dos etapas mis estancias allí: Durante la infancia y en la adolescencia.

Durante la infancia, la llegada al pueblo siempre era de carácter familiar, íbamos un par de semanas, y en esa estancia pasábamos casi todo el día en la casa de mis abuelos, excepto para dar una vuelta con la bicicleta, para las compras habituales, para acudir al mercadillo callejero de los martes y los viernes (también en la Plaza Mayor); el día de nuestra llegada, hacíamos una ruta casa por casa para visitar a mis tíos abuelos, y así, de paso, dábamos una vuelta por el pueblo.

Al llegar la tarde, cuando anochecía, nos íbamos junto a mis abuelos y los vecinos de la plazoleta a pasear por la carretera que une Osa de la Vega con Tresjuncos (uno de los pueblos limítrofes, que dista a unos 5 km), llegando muchas veces hasta la entrada del pueblo y regresando al nuestro.

Después de cenar, y como hacen muchos de nuestros mayores en sus pueblos, sacábamos a la puerta de la casa las sillas y nos sentábamos “a tomar el fresco”, reuniéndonos con otros vecinos, en donde se contaban los chascarrillos típicos de un pueblo, los dímes y diretes de éste y de aquel, callándose cuando pasaba alguien para luego, si alguno no sabía quién era, preguntarle al resto.

Hay ciertos lugares que están guardados en mi memoria de aquellos días, los cuales paso a nombraros a continuación:

– La tienda de Dionisio: Era el estanco, la tienda de prensa, la de chucherías… en la Plaza Mayor, en esta tienda encontrabas de todo lo que necesitaras: Desde harina de almortas para hacer unas exquisitas gachas, hasta el periódico deportivo para enterarte de los últimos resultados.  Hace años cerró sus puertas, pero su fachada sigue como antaño, conservando incluso su puerta de entrada a la tienda tal cual.

– La tienda del “Muerto”: Llamada así porque su propietario era quien cobraba el seguro popularmente conocido como “de los muertos”, en esta tienda, situada en la calle del Agua, esquina calle Mesones, podías encontrar desde productos de limpieza hasta recuerdos y postales del municipio. Hoy, en el lugar donde se encontraba, se encuentra levantada una casa de moderna construcción.

– La tienda del “Nono”: Era el supermercado habitual que encuentras en cualquier municipio, situado en la Calle Mesones, al lado de la sucursal de Caja Castilla-La Mancha, llamado así debido a que ese era el mote de la persona que lo regentaba.

Hoy en día el super (que fue “Ahorro diario”, “Ahorro total”, “Descuento diario”, etc), sigue abierto, aunque regentado por otras personas del municipio.

– La tienda de la calle del Agua: Otra tienda en la que se vendía de todo: Desde alimentación a productos de limpieza. La tienda se encuentra a día de hoy cerrada, aunque en su puerta enrejada siguen quedando vestigios de aquella época.

– San Huberto: Local abandonado situado a la entrada del municipio, en el que nuestros mayores guardaban sillas y bolas de petanca para poder practicar este juego las tardes de verano; situado en la entrada del pueblo, fueron muchas tardes las que acompañé a mis abuelos para disfrutar de sus partidas junto con sus compañeros.

El local fue derribado, y en su lugar se encuentra hoy en día el Tanatorio Municipal.

– La Plaza de las Ranas: Realmente se llama Plaza de la Constitución, pero recibió su nombre por una fuente situada en ella con unas ranas de cuyas bocas salían chorros de agua.

Dicha plaza fue remodelada, y la fuente desapareció… aunque para los de mi época siempre será la Plaza de las Ranas.

Ya en la adolescencia, comencé a salir con un grupo de amigos en el municipio, tanto oriundos de la localidad como llegados de Valencia, Barcelona, Madrid…

El cambio a partir de ese momento de mis costumbres en el pueblo fue evidente: Salidas durante todo el día, por la mañana a la plaza, por la tarde a la piscina, luego al campo de fútbol, y por la noche al pub, a los bares y a la discoteca. Apenas paraba por casa, y era para comer, ducharme y dormir.

Además, en lugar de ir 15 días comencé a ir un mínimo de 3 semanas, y aprovechaba para quedarme hasta las fiestas, que son el segundo fin de semana de septiembre, para disfrutar más tiempo en aquel lugar.

Era como vivir en otro mundo, fueron unos veranos increíbles; cualquier puente o festividad, aprovechaba para ir por allí, y volver a vivir esas experiencias únicas.

Años más tarde, el tiempo hizo que unos dejáramos de volver con la asiduidad de la adolescencia, que otros se mudaran del pueblo a otras ciudades… la rutina laboral nos obligó a tener menos días para disfrutar allí, crecimos y esos mágicos veranos desaparecieron; no obstante, llevo muy dentro aquellos días inolvidables con esas grandes amistades forjadas en Osa de la Vega.

De esta época guardo gratos recuerdos de otros lugares del municipio, que son los siguientes:

– Discoteca Nelson: Situada en la calle del Agua, era el lugar de encuentro de los jóvenes (y no tan jóvenes) del municipio; en la entrada podías comprar un vale por una consumición de refresco/cerveza o de cubata. Recuerdo que la barra estaba situada a mano derecha, bajando unos escalones había unos sofás para sentarte, y frente a éstos la pista de baile. Uno de los momentos cumbres era cuando pinchaban  “El meneaíto” y toda la gente en la pista de baile se marcaba su coreografía.

Muchas veces hemos cerrado literalmente la discoteca, y al salir, nos íbamos a la Plaza Mayor para charlar hasta que amanecía y nos volvíamos a dormir a casa. Eso sí, el que primero se levantaba, iba a buscar al resto a su casa, e íbamos de nuevo para la plaza. La discoteca echó el cierre hace años.

– La piscina municipal: Se encuentra en la entrada al municipio por la carretera de Los Hinojosos; cada tarde, nada más comer, quedábamos allí, y pasábamos el tiempo hasta las 19:30 horas en que cerraba. Nos sacábamos el bono para todo el verano, que amortizabas en un mes, y entre baños, helados, bolsas de patatas fritas, chistes, charlas, bromas y cigarrillos se pasaban las tardes en un suspiro.

– Los bares del pueblo: De cena, de cervecitas… lo importante era reunirse todos y disfrutar. En Los Caleros cenábamos a menudo, en el patio que tenían a modo de terracita, y entre raciones de croquetas y de queso y de jamón hacíamos ronda de chistes antes de ir a la discoteca. Hoy sólo sobrevive el bar de la Plaza Mayor.

– Los aledaños y la parte trasera de la iglesia: En los aledaños de la iglesia (y en la calle que subía hacia ella, donde se encuentra la biblioteca), hacíamos botellón, o nos íbamos a fumar. En cuanto a la parte trasera de la iglesia, allí era donde teníamos nuestros flirteos veraniegos; el lugar no era de lo más romántico, y las vistas tampoco acompañaban (enfrente se encuentra el cementerio viejo), pero no nos importaba demasiado.

– La arboleda: Situada en el camino aledaño al cementerio viejo, a unos metros tras él. Alguna tarde parábamos en aquel lugar, y, sentados sobre unas grandes piedras, charlábamos, nos echábamos un cigarrito… Daba gusto estar ahí.

– El Sempa: Enfrente de la gasolinera; aquí veníamos a hacer botellón, a echarnos tranquilamente nuestros cigarros y a charlar de todo un poco.

– Había noches en las que nos saltábamos la valla del colegio, y nos sentábamos junto a la puerta principal, para poder hablar tranquilamente sin molestar a los vecinos.

– La parada del autobús: Al lado de la piscina; aquí nos reuníamos cuando ya estaba todo cerrado, o bien íbamos a buscar a la gente que llegaba desde Madrid o a despedirnos de aquellos que regresaban a la rutina tras las vacaciones.

Y en esta parada, lugar de bienvenidas y de despedidas, me despido de este capítulo de mi vida, con el recuerdo presente de tantos buenos momentos ocurridos en los veranos que viví.

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