El contenedor, que tenía destino Valencia, fue inspeccionado en el Puerto de Las Palmas, lugar donde se intervino la droga. Tres personas relacionadas con los hechos fueron detenidas en el puerto de Valencia.

La Guardia Civil, en una operación conjunta con la Policía Nacional y la Agencia Tributaria, han intervenido 450 kilogramos de cocaína ocultos en un contenedor que estaba en tránsito desde Brasil a España, siendo su primer punto de entrada en España el puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Las investigaciones se iniciaron cuando, por los canales habituales de cooperación aduanera y policial internacional, se recibió información de la posible contaminación con sustancia estupefaciente, presumiblemente cocaína, de un contenedor con destino Valencia.

A tales efectos se constituyó un equipo conjunto de investigadores compuesto por Guardia Civil, funcionarios de la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria. Este equipo realizó las actuaciones operativas que determinaron la aprehensión de 450 kilogramos de cocaína en el Puerto de Las Palmas, iniciando las investigaciones procedentes en relación a los receptores de la droga. Estas gestiones permitieron determinar que se trataba de tres personas de nacionalidad española residentes en Valencia y que trabajaban en su puerto.

Un dispositivo operativo de vigilancia en el Puerto de Valencia realizado por unidades homólogas a las del Puerto de Las Palmas concluyó con la detención de las tres personas que intentaban recuperar la droga cinco días después de que el contenedor entrase en España.

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Cuatro personas han sido detenidas por conformar un grupo criminal que distribuía droga hasta el norte peninsular escondida en habitáculos realizados para este efecto en el interior de vehículo.

La “cocina” intervenida se encontraba en el trastero de la vivienda de uno de los investigados, donde los agentes hallaron productos químicos para la adulteración de la droga, una prensa hidráulica, sellos, planchas metálicas y una pequeña cantidad de cocaína.

Agentes de la Policía Nacional han desmantelado en la localidad madrileña de Parla un centro de adulteración y corte de cocaína, desde donde se distribuía, presuntamente, hasta diferentes comunidades autónomas.

Cuatro personas han sido detenidas como miembros de una organización criminal, a quienes se les ha intervenido, además, un arma corta de fuego cargada y preparada para disparar.

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Las investigaciones policiales comenzaron a finales del verano de 2020 sobre dos hermanos de origen dominicano que residían en Parla, quienes, según las indagaciones, se estarían dedicando al tráfico de esta sustancia estupefaciente. Disponían de varios vehículos con habitáculos ocultos realizados expresamente para ocultar la droga durante su transporte desde Madrid al norte peninsular, principalmente a las provincias de Asturias y León.

El avance de las investigaciones permitió comprobar que, con el objetivo de asegurar el éxito de dichos transportes por carretera, hacían uso de “vehículos lanzadera”, al efecto de detectar eventuales controles policiales y, así, poder eludirlos. Este sistema de seguridad es muy frecuentemente utilizado por los grupos y organizaciones criminales que se dedican al tráfico de sustancias estupefacientes por carretera. Por otra parte, los agentes sospecharon que uno de los hermanos podía haber adquirido diversas sustancias químicas que son habitualmente utilizadas para la adulteración del clorhidrato de cocaína.

En los siguientes meses, los agentes concretaron la actividad que los investigados desarrollaban y se procedió a la identificación de otros implicados que formaban, con ellos, el grupo criminal. Se ubicaron diversos emplazamientos de interés para la investigación como el domicilio de la madre de los hermanos investigados, punto que utilizaban para la distribución de la cocaína a pequeña escala.

Durante uno de los traslados, los agentes interceptaron un vehículo en León. Tras una inspección exhaustiva, se pudo comprobar que el vehículo contaba con un habitáculo oculto en el respaldo de los asientos traseros, que contaba con un sistema de apertura muy discreto. Tras lograr abrirlo, encontraron en su interior dos paquetes que contenían unos 800 gramos de cocaína, procediéndose a la detención del conductor, un individuo madrileño afincado en Parla.

Con estas evidencias se llevó a cabo la explotación de la investigación, procediéndose al desmantelamiento de un centro para la adulteración y el procesamiento de clorhidrato de cocaína, más comúnmente conocido como “cocina”. Estas instalaciones se encontraban en el trastero de la vivienda de uno de los investigados. En dicha “cocina” se encontraron diversos productos químicos para la adulteración de la droga, una prensa hidráulica para la compactación del estupefaciente adulterado, sellos y planchas metálicas y una pequeña cantidad de cocaína.

Igualmente, en la vivienda de otro de los investigados, que servía como punto de venta de estupefaciente para consumidores finales y otros traficantes a pequeña escala, se halló un arma corta de fuego alimentada y en disposición de disparar. Se encontraba en el interior de su dormitorio y próximo a su cama, con otros tres cartuchos en su cargador. Además, se intervino casi un kilogramo de cocaína en diferentes presentaciones y diversos útiles como básculas de precisión y recortes de plástico para preparar las dosis que distribuían desde esa vivienda.

En total, a esta organización se les ha intervenido dos vehículos, una pistola, 1.800 gramos de cocaína, líquidos para adulteración de sustancia estupefaciente, 1.600 euros en efectivo, cuatro básculas de pesaje de diversos tamaños, prensa hidráulica, diverso utillaje y 15 teléfonos móviles.

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La organización tenía a sueldo empleados en los aeropuertos Internacionales Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en España, y Viru Viru en Bolivia. Se han detenido a un total de 23 personas, 12 en España y 11 en Bolivia en el marco de la “Operación SUELA-COLLECTION” que ha logrado la desarticulación de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas y la incautación de más de 200 kilos de cocaína de gran pureza. Los trabajadores del aeropuerto recogían la droga que viajaba en equipajes sin pasajero aprovechando sus condiciones de empleados aeroportuarios para sacarla por los puntos habilitados para ellos.

En un operativo conjunto desarrollado por la Policía Nacional y la Guardia Civil, se ha logrado en el marco de la “Operación SUELA-COLLECTION”, la desarticulación de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, en la que se ha detenido a un total de 23 personas y se han incautado más de 200 kilos de cocaína de gran pureza.

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A principios de 2019, tiene lugar una aprehensión de dos mochilas cargadas con 45 kilos de cocaína que fueron arrojadas por una persona debajo de unos vehículos estacionados en plataforma. La investigación realizada culminó con la detención de un hombre que trabajaba en el aeropuerto.

La investigación continuó su curso hasta abril de 2019, fecha que marca la deriva del operativo. Tras la llegada de un vuelo procedente del Aeropuerto Internacional Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, los agentes sorprendieron en las pistas a un individuo que trabajaba en el aeropuerto. Al verse sorprendido abandonó su equipaje, en concreto, dos mochilas con 47 kilos de cocaína. El estudio exhaustivo aportó datos suficientes para poner en alerta a la DEA estadounidense y a la NCA británica, que permitió identificar a dos individuos que habían huido de España, colaboradores del detenido en nuestro país y que llevó a desmantelar el entramado de los envíos desde Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. En esta localidad se logró detener a 11 personas, la mayoría de ellos empleados en el aeropuerto sudamericano.

A partir de ese momento, los miembros de la organización cambiaron de estrategia, articulando un modus operandi más complejo para extraer la droga que ocultaban en la bodega de las aeronaves y utilizando para ello el servicio de limpieza. Los investigadores descubrieron que el responsable de este operativo era el conductor de los vehículos de la lavandería que ocultaba la droga entre la ropa sucia, participando también otros miembros en las tareas de protección, cobertura y seguridad dentro del aeropuerto.

En enero de 2020 se lograba una detención. Los agentes vigilaban un equipaje que no se correspondía con ningún pasajero. La mochila fue retirada por un trabajador aeroportuario, que contaba con la colaboración de dos personas más, también empleados del aeropuerto madrileño y que pretendían sacar 37 kilos de cocaína.

La sustancia estupefaciente estaba totalmente controlada desde la bodega del avión hasta el punto de entrega final. En febrero del 2020, el conductor tras abandonar las instalaciones se dirigió a la localidad de Getafe donde al verse sorprendido emprendió una huida precipitada siendo detenido finalmente tras intentar atropellar a los agentes embistiendo los vehículos policiales. El registro del camión dio lugar al hallazgo de dos mochilas que contenían 66 kilogramos de cocaína de gran pureza.

Por otro lado, las investigaciones desarrolladas sobre este entramado permitieron identificar y detener a otros dos trabajadores más en Madrid, así como también la detención del individuo que pretendía recoger la mercancía, una mochila con 22 kilos de cocaína.

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La última fase del operativo ha sido mucho más compleja ya que la organización cambió su método de introducción de la droga. Para ello había diseñado un complejo plan para sacar la mercancía del aeropuerto ya que era extraída por los trabajadores de las bodegas de los aviones, siempre de vuelos procedentes de Sudamérica, oculta entre las mantas sucias.

El grupo había elaborado un complicado sistema utilizando vehículos lanzadera, que alertaban al conductor que portaba la mercancía de la presencia de automóviles policiales. En la fase de explotación, cuando los agentes procedieron a dar el alto al camión que portaba la mercancía, el conductor emprendió una precipitada huida, embistiendo los vehículos policiales, logrando detenerlo en la M-40 a la altura de Getafe e interceptando 66 kilos de cocaína de gran pureza.

En noviembre de 2020, se practicaron las últimas detenciones de personas que pertenecían a una empresa de limpieza que prestaban servicio en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Los detenidos son 11 hombres y una mujer. Son de origen dominicano, colombiano, argentino y español y tienen edades comprendidas entre los 25 y los 60 años. Se les imputan delitos contra la salud pública, por tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

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Doce personas han sido detenidas, tras más de un año de investigación, y han sido intervenidos 2.065 kilogramos de cocaína. El grupo desarticulado había creado una red de narcotraficantes que simulaban un tejido empresarial legal para introducir grandes cantidades de sustancias estupefacientes en España. La operación ha sido desarrollada en las provincias de Cádiz, Cuenca, Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla, Tarragona y Valencia.

Agentes de la Guardia Civil, la Policía Nacional y de la Agencia Tributaria han desarticulado una organización criminal dedicada al tráfico internacional de cocaína a gran escala. Han sido aprehendidos 2.065 kilogramos de cocaína y han sido detenidas 12 personas a las que presuntamente se les acusa de introducir notorias cantidades de cocaína en España.

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Las investigaciones se iniciaron a principios del pasado 2020 sobre un núcleo de individuos asentados en las provincias de Murcia y Sevilla dando lugar a la identificación de una organización criminal cuya finalidad era crear un tejido empresarial de apariencia legal, importando carbón vegetal entre Sudamérica y Europa para poder introducir, sin ser detectados, grandes cantidades de cocaína en España a través de los principales puertos españoles.

Con ese objetivo, la organización comenzó su actividad a través del Puerto de Barcelona, llegando a introducir decenas de contenedores del referido carbón.

Una vez que los contenedores llegaban a Barcelona, eran trasladados a una nave que la organización había alquilado en Tarragona, para que, posteriormente, algunos de los investigados se encargaran de realizar la descarga de la sustancia estupefaciente.

Tras varios meses, como consecuencia de las limitaciones derivadas de la pandemia del coronavirus y con el objeto de dificultar el control aduanero, los investigados se vieron obligados a cerrar dicha vía de entrada, teniendo que generar toda la infraestructura y logística nuevamente en el Puerto de Algeciras desde mediados de abril.

Durante los siguientes meses se pudo identificar plenamente a todos los componentes de la estructura criminal, estando liderada por dos familias cuyos principales miembros se encontraban en Brasil y Paraguay, desde donde gestaron toda la operativa de la importación de la cocaína.

El siguiente escalón estaba conformado por individuos que creaban empresas con la intención de simular un tráfico de mercancía legal con productos como carbón, arroz, melaza o productos sanitarios, muy demandados en la actual crisis sanitaria.

Estos últimos se encontraban afincados en Sevilla y operaban en las localidades de Marbella, Algeciras, Cádiz y la propia capital andaluza. Los líderes de la organización incluían testaferros en todas las empresas con el fin de ocultar la verdadera identidad de los mismos y obtener abundantes beneficios tras la introducción de la mercancía.

El nexo de unión entre la cúspide de la organización y la rama empresarial se consolidó en Valencia con una experta en blanqueo de capitales que canalizaba el dinero de la organización para capitalizar la operación de narcotráfico, diversificando sus métodos de actuación y ocultamiento con el uso de criptomonedas.

Esta persona era garantía de éxito, pues muchas mafias de países del este de Europa y de Sudamérica recurrían a sus servicios debido a la facilidad de ocultar el dinero originado con el tráfico de drogas, armas o la trata de personas, y darle salida para seguir financiando el crimen organizado al más alto nivel.

Debido a la alta especialización de la organización, fue necesaria la intervención de más de cien líneas telefónicas por parte de los agentes, así como numerosas vigilancias y seguimientos por numerosas provincias españolas. También fue necesario el análisis de casi 200 contenedores importados desde los puertos de Brasil y Paraguay hasta España.

40 toneladas de carbón sirvieron para ocultar la droga. Al tener la organización capacidad para operar en los puertos de Barcelona y Algeciras, se hacía muy difícil adoptar cualquier medida sobre las importaciones por el peligro de frustrar la investigación y ser descubiertos. Así, tras un análisis exhaustivo, se procedió a la apertura de uno de los contenedores que la organización había importado desde Paraguay hasta el Puerto de Algeciras, hallándose en su interior un total de 63 fardos que transportaban 2.065 kilogramos de cocaína, los cuales se encontraban ocultos entre 40 toneladas de carbón, con la clara intención de dificultar su localización.

Finalmente, se llevaron a cabo un total de 16 registros en domicilios, despachos profesionales y establecimientos, procediendo a la detención de doce personas y a la investigación de otras tres, habiéndose emitido, además, órdenes internacionales de detención para los ahora imputados, y que se encuentran pendientes de responder ante la autoridad judicial competente.

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29 personas han sido detenidas acusadas de delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas

Entre los arrestados se encuentra un distribuidor que, aprovechando su trabajo como repartidor de pescado, abastecía a los diferentes vendedores de cocaína de la provincia.

Se han practicado 18 registros domiciliarios en los que se han intervenido un total de 1.860 gramos de cocaína, 170.000 euros en efectivo, 15 vehículos, 421 plantas de marihuana, 1.500 gramos de cogollos de marihuana, 359 gramos de hachís, 200 comprimidos de anabolizantes, así como un revólver y cuatro rifles de caza con silenciadores y miras telescópicas.

Los detenidos formaban parte de una organización perfectamente estructurada que se había convertido en la mayor red de distribución de cocaína en la comarca de la Sierra de Cádiz.

En total, se han realizado 18 registros domiciliarios en las localidades gaditanas de El Puerto de Santa María, Puerto Real, Arcos de la Frontera, Jerez de la Frontera, Paterna de Rivera y en la localidad sevillana de Lebrija, donde se ha intervenido un total de 1.860 gramos de cocaína, 170.000 euros en efectivo aproximadamente, 15 vehículos, 421 plantas de marihuana, 1.500 gramos de cogollos de marihuana, 359 gramos de hachís, 200 comprimidos de anabolizantes, así como un revólver y cuatro rifles de caza con silenciadores y miras telescópicas.

La investigación se inició en El Puerto de Santa María a finales del año 2019, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de varios puntos de menudeo de cocaína ubicados en una barriada de esa localidad que eran operados por uno de los clanes de la organización. Tras varias gestiones, los agentes pudieron identificar a todos los integrantes y verificaron los dos puntos de venta ubicados en dicha barriada, los cuales contaban con cámaras de vigilancias y puertas blindadas para dificultar el acceso a las autoridades policiales, así como otras dos viviendas donde guardaban el dinero en efectivo procedente de su actividad ilícita.

Durante las vigilancias realizadas en el primer semestre del presente año, y una vez establecido el Estado de Alarma, se observó que el clan de El Puerto, ante la escasez de cocaína y la imposibilidad de abastecerse de su proveedor habitual, contactó con otro clan ubicado en la localidad de Lebrija para suministrarle durante esos meses, pudiendo de esta forma localizar e identificar a los tres miembros que operaban en dicha localidad. Este clan fue desarticulado en el mes de junio, con tres detenciones y la intervención de miles de euros. Los integrantes de este clan utilizaban a sus parejas para ocultar las viviendas y los vehículos adquiridos a raíz de las ganancias del negocio ilícito.

En la segunda fase de la operación, la investigación reveló cómo el clan que operaba en el Puerto de Santa María se abastecía habitualmente de un proveedor afincado en Paterna de la Rivera y La Barca de La Florida, el cual utilizaba su oficio como pescadero para distribuir su mercancía entre los diferentes vendedores de la provincia, pudiendo identificar todos estos puntos de venta. El sujeto utilizaba la furgoneta de la pescadería para abastecer a los vendedores del “clan de la Sierra” con el pretexto de estar repartiendo pescado, utilizando su negocio familiar como tapadera para sus fines ilícitos.

De esta forma, tras seguimientos y análisis de las rutas utilizadas por el pescadero, se localizaron los puntos de venta de cocaína de los diferentes miembros del clan en Arcos, Paterna de la Rivera y La Barca de la Florida, así como un punto en la bahía (Puerto Real). En estos puntos, además de cocaína, se pudo intervenir hachís y cogollos de marihuana procedente de una plantación que poseía uno de los investigados. De esta manera, también se pudo comprobar que las parejas de algunos de los investigados tenían un perfil muy activo en la trama, ejerciendo tanto de vendedoras como de enlace entre sus parejas y el principal distribuidor de cocaína.

En la última fase de la investigación se identificó al clan de Jerez, formado por los tres principales distribuidores de cocaína que también fueron detenidos. Los miembros de este clan ocupaban el escalón más alto de la jerarquía de la organización, y del cual se abastecía la persona dedicada a la pescadería. Este clan vendía aproximadamente un kilo de cocaína al distribuidor de forma periódica, ya que surtía con gran rapidez al resto de vendedores además de dar las órdenes en cuanto la forma y los tiempos del reparto de la sustancia.

En los registros domiciliarios se comprobó las medidas de seguridad utilizadas para evitar el acceso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a las viviendas y el decomiso de las sustancias estupefacientes, al contar con portones blindados y falsos fondos en los armarios donde escondían la cocaína. Incluso dos de las viviendas estaban comunicadas por su interior para facilitar la huida en caso de acceso a una de las viviendas.

Actualmente, la investigación sigue en curso por parte de la Policía Nacional con el objetivo de identificar los orígenes, flujos y el paradero de ganancias ilícitas. Hasta el momento se ha solicitado el bloqueo de forma preventiva de 31 cuentas bancarias (con un saldo aproximado de 100.000 euros), el embargo preventivo de diez viviendas, 28 vehículos y una embarcación.

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Han sido detenidas 11 personas en distintos municipios del archipiélago canario, así como uno de los cabecillas de la organización afincado en Cali (Colombia), del que está pendiente su extradición a nuestro país.

Se han embargado bienes valorados en más de 2 millones de euros, entre efectos, viviendas y vehículos, la mayoría de ellos puestos a nombre de “testaferros”.

Se ha obtenido importante información sobre la conocida “ruta africana” de la cocaína, confirmando el almacenamiento de partidas de estupefaciente procedente de Sudamérica en países de la costa oeste africana, previo a la introducción en nuestro país.

 

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La operación se inicia hace dos años, cuando a través de los canales de colaboración internacional policial en los que opera la Guardia Civil, se tuvo conocimiento de la posible existencia de una organización criminal asentada en la Isla de Tenerife, que estaría reportando grandes cantidades de dinero en efectivo a destacados cárteles de la droga en Colombia y Perú.

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Strata de la primera operación policial conjunta con el Ejército colombiano, logrando desmantelar un laboratorio en España y otro en la selva colombiana, controlado por el Frente 21 de las disidencias de las FARC.

El laboratorio desmantelado en España estaba ubicado en Casasbuenas (Toledo) donde fueron detenidos cuatro “cocineros”, venidos expresamente desde Colombia para realizar la extracción de la coca base para su posterior transformación en clorhidrato de cocaína.

El asalto fue realizado por agentes del GEO, arrestando también a una persona armada encargada exclusivamente de dar protección al laboratorio además de vigilar a los “cocineros” cuando realizaban su trabajo.

En ese lugar fueron intervenidos 150 kilogramos de coca base, 7 kilogramos de cocaína lista para su distribución, 7 toneladas de productos químicos utilizados como precursores, un revólver y más de 100.000€ en metálico.

Gracias a la estrecha colaboración internacional, fue desmantelado simultáneamente un laboratorio clandestino en la selva colombiana –Tolima (Colombia)- para el procesamiento de pasta base y clorhidrato de cocaína, en el que se intervinieron 260 litros de base de coca en proceso, 400 kilogramos de hoja de coca, útiles para procesamiento y miles de precursores.

Como resultado de la operación han sido detenidas nueve personas en España, entre las que se encuentran el líder de la organización y su lugarteniente, los cuales controlaban otro centro de adulteración y corte de cocaína en la provincia de Guadalajara.

Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con la Policía y el Ejército de Colombia, han desmantelado dos laboratorios clandestinos de cocaína con capacidad para elaborar dos toneladas de droga al mes. Se trata de la primera macrooperación policial internacional realizada de forma conjunta con el ejército colombiano, que ha permitido localizar ambos laboratorios en Casasbuenas (Toledo) y en la selva colombiana de Tolima. En el laboratorio ubicado en territorio español fueron detenidos cuatro “cocineros” traídos expresamente desde Colombia para transformar la droga, además de una persona que se encargaba de vigilarles cuando trabajaban. Allí fueron intervenidos 150 kilogramos de coca base, 7 kilogramos de cocaína lista para su distribución, 7 toneladas de productos químicos utilizados como precursores, un revolver y más de 100.000€ en metálico.

Además, y gracias a un operativo internacional desarrollado por primera vez, ha sido desmantelado simultáneamente un laboratorio clandestino en la selva colombiana para el procesamiento de pasta base y clorhidrato de cocaína, en el que han sido intervenidos 260 litros de base de coca en proceso, 400 kilogramos de hoja de coca, útiles para procesamiento y miles de precursores.

Como resultado de la operación han sido detenidas nueve personas en España, entre las que se encuentran el líder de la organización y su lugarteniente, los cuales controlaban otro centro de adulteración y corte de cocaína en la provincia de Guadalajara. Uno de los detenidos contaba con un entramado de empresas a disposición de la organización, una de las cuales importaba carbón hulla desde Sudamérica, el cual venía impregnado con la sustancia estupefaciente y posteriormente, mediante un complejo proceso químico, era recuperada en el laboratorio desmantelado.

En los primeros meses del presente año se inició una investigación internacional conjunta con la Policía Nacional y el Ejército Nacional de Colombia, tutelada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Toledo y el apoyo del 6 y de la Fiscalía Antidroga. En esa fecha los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una organización liderada por un sujeto de nacionalidad colombiana, miembro disidente de las FARC, que pretendía crear en España una compleja infraestructura para recibir cocaína desde Colombia oculta en diferente mercancía legal y, posteriormente, a través de un gran laboratorio clandestino, extraer la pasta base y elaborar cocaína lista para su consumo.

Durante la investigación, los agentes averiguaron que un ciudadano español residente en la localidad toledana de Navahermosa contaba con un entramado de empresas que, presuntamente, ponía a disposición de la organización para sus actividades ilícitas. Así, a través de una de estas empresas importaba carbón de hulla desde Sudamérica, el cual venía impregnado con la sustancia estupefaciente. Ya en nuestro país, mediante un complejo proceso químico, la cocaína era recuperada en el laboratorio clandestino.

Tras varias pesquisas los agentes constataron que la red contaba con un laboratorio clandestino ubicado en la localidad toledana de Casasbuenas. Tras analizar toda la información, los investigadores realizaron la correspondiente entrada y registro en la que participaron agentes del GEO. En el momento del asalto, el laboratorio se encontraba en pleno proceso de producción y fueron detenidos cuatro “cocineros” de la droga, ciudadanos colombianos venidos desde Colombia expresamente para llevar a cabo el proceso de extracción de la coca base y su posterior transformación en cocaína lista para el consumo. En la misma finca del laboratorio fue detenido también el miembro de la organización encargado de dar seguridad y protección al laboratorio, el cual iba armado en todo momento.

Allí fueron intervenidos 150 kilogramos de cocaína base así como estupefaciente en diferentes estados del proceso, entre ellos dos kilos en formato ladrillo de clorhidrato de cocaína lista para su distribución. Además, se incautaron de más de siete toneladas de precursores químicos y sustancias sólidas destinadas a la extracción de la pasta base de cocaína y posterior transformación en clorhidrato de cocaína. Según los investigadores tenía capacidad para producir 500 kilos mensuales.

Además, en la localidad de Azuqueca de Henares (Guadalajara) se llevaron a cabo tres registros domiciliarios entre los que cabe destacar el del jefe de la organización y su lugarteniente. Allí se desmanteló un centro de adulteración y corte de cocaína que tenían en uno de los domicilios de seguridad, y en el que se intervinieron 5 kilogramos de cocaína listos para su distribución así como 110.000 euros en metálico.

Tras varias gestiones, los agentes localizaron un laboratorio clandestino en la selva colombiana –Tolima- para el procesamiento de pasta base y clorhidrato de cocaína. Cuando las Fuerzas Armadas Colombianas se aproximaron al lugar se produjo un enfrentamiento armado con los puntos de vigilancia de las FARC, tras el cual los responsables huyeron para no ser detenidos y se ocultaron en la zona selvática.

Fueron intervenidos 260 litros de base de coca en proceso, 400 kilogramos de hoja de coca, útiles para el procesamiento, miles de litros de diferentes precursores como ácido sulfúrico, gasolina, cloro, amoníaco, sosa caustica, entre otros. El laboratorio, con una capacidad para elaborar 1.500 kilos de cocaína al mes, fue destruido para evitar que siguiese con su ilícita actividad.

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Ha sido desmantelada toda la estructura de la organización-los proveedores de la droga afincados en Salou, los transportistas, los encargados de su ocultación y los distribuidores finales- ingresando en prisión doce de los detenidos. Incautados 7 kilográmos de speed, 300 gramos de cocaína, 500 gramos de hachís, una pistola con silenciador, munición, más de 28.000 euros, 3 vehículos y numerosos útiles.

Agentes de la Policía Nacional han detenido a 21 personas en una operación contra el narcotráfico llevada a cabo en Zaragoza. La operación “TATCHER” se ha saldado con la incautación de 7 kilogramos de speed (28.000 DOSIS), 300 gramos de cocaína (1.370 DOSIS), 500 gramos de hachís, una pisotola con silenciador, munición, armas simuladas, 700 gramos de sustancia adulterante, 3 vehículos, múltiples balanzas de precisión, así como diversos efectos para la elaboración, adulteración y distribución de la sustancia estupefaciente (alambres, recortes plásticos…) y 28.000 euros en efectivo.

https://www.policia.es/videos/wmv/20191125_1.mp4

La investigación comenzó el pasado mes de mayo cuando se tuvo conocimiento de la existencia de un grupo criminal organizado, especializado en el tráfico de drogas, que estaba operando en la ciudad de Zaragoza.

En un primer momento, las pesquisas se centraron en un ciudadano afincado en la provincia de Zaragoza, cuya participación se conoce como la de “comisionista”, es decir, un intermediario entre diferentes proveedores de sustancia estupefaciente, recibiendo a cambio una jugosa comisión y obteniendo beneficios sin asumir excesivos riesgos, ya que por lo general no tiene un contacto directo con la droga.

La investigación fue avanzando lográndose la identificación del resto de los miembros de la organización, pudiéndose además determinar que el grupo se encontraba ramificado en dos facciones dedicadas al abastecimiento de, fundamentalmente, dos tipos de sustancia estupefaciente (cocaína y speed).

La primera rama se abastecía de cocaína cuyo proveedor se encontraba asentado en la localidad tarraconense de Salou. Hasta allí se desplazaban habitualmente dos miembros de la organización, quienes se encargaban de adquirir la sustancia estupefaciente y trasladarla hasta Zaragoza donde la distribuían a su vez entre otros distribuidores directos al consumidor.

De esta forma, el pasado día 14 de septiembre, se detectó uno de estos viajes, por lo que los investigadores arrestaron a las dos personas encargadas del porte de la droga cuando regresaban a Zaragoza desde Salou cargados con 100 gramos de cocaína.

Posteriormente, se procedió a la detención de los proveedores en las localidades tarraconenses de Salou y Mont-Roig del Camp. Estas detenciones desencadenaron una serie de registros donde además de más sustancia estupefaciente se incautaron varias armas de fuego, entre ellas una pistola con silenciador y munición real.

Nuevamente, esta vez el pasado día 22 de octubre, se logró detectar un nuevo viaje de aprovisionamiento de droga. Otro miembro de la organización, acompañado de otra persona se desplazó hasta Zaragoza transportando 140 gramos de cocaína, por lo que a su llegada a la capital aragonesa fueron interceptados procediéndose a su detención.

Finalmente, el pasado 12 de noviembre en una tercera y última fase se logró la desarticulación de la rama dedicada al aprovisionamiento para su posterior comercialización de speed.

Con la detención de los dos cabecillas se ponía fin a esta organización criminal afincada en Zaragoza. A los ahora detenidos se les incautó seis kilogramos de speed ocultos en un vehículo propiedad de uno de ellos que se encontraba aparcado en un área privada para dificultar su localización.

A continuación se procedió a la detención del resto del grupo criminal, entre ellos de la persona que se encargaba de custodiar parte de la sustancia estupefaciente propiedad de los anteriores, ya preparada en paquetes de 200 gramos para su distribución.

La organización desarticulada, a la cual se le ha incautado el mayor alijo de speed intervenido por la Policía Nacional en Zaragoza, contaba con un alto grado de especialización y distribución de tareas, abarcando desde los proveedores de la droga, las personas que transportarían el estupefaciente a la ciudad de Zaragoza, los encargados de ocultarla, así como los traficantes que venderían dicha droga a los consumidores finales.

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16 personas detenidas en Madrid, Barcelona, Málaga y Reino Unido, y se ha intervenido más de una tonelada de cocaína que iba a ser distribuida en España y Reino Unido.

En esta operación han sido detenidas nueve personas en Madrid, dos en Barcelona, otros dos en Málaga y tres en Reino Unido; y se han intervenido 1.044 kilogramos de cocaína, 3 pistolas, 100.000 euros, 6 vehículos y decenas de blackphones.

Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con autoridades policiales y judiciales de Estados Unidos, Colombia y Gran Bretaña, han desarticulado dos organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico de cocaína a escala internacional.

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Los agentes han detenido a 16 personas en Madrid (9), Barcelona (2), Málaga (2) y Reino Unido (3), y han intervenido más de una tonelada de cocaína que iba a ser distribuida en España y Reino Unido.

La investigación se inició el pasado mes de julio de 2018 cuando la Policía Nacional, al tener conocimiento de la llegada a nuestro país de uno de los representantes más destacados de un grupo de narcotraficantes colombianos. Este individuo, presuntamente, estaba ultimando los preparativos para hacer llegar una importante cantidad de cocaína a España.

La investigación permitió comprobar cómo esta persona, de origen colombiano, contaba con los contactos y la infraestructura necesaria en España para hacer llegar la sustancia estupefaciente a nuestro país. Junto a él, dos de los máximos responsables viajaron hasta distintas ciudades de la provincia de Pontevedra para negociar una posible vía de entrada del estupefaciente. Poco después, a principios del mes de agosto del pasado año, se detectó nuevamente la presencia del líder del grupo en Pontevedra, esta vez acompañado de otra persona que se había establecido como delegado de otro grupo –británico- que había constituido una sociedad criminal con el grupo del investigado para aprovisionar de cocaína su país.

Las estrategias de los dos grupos eran muy diferentes. El líder de los colombianos únicamente viajaba a España para coordinar la llegada y entrega de la droga a sus clientes, mientras que el británico, sin embargo, se encarga de preparar y coordinar toda la recepción y posterior distribución de la parte correspondiente a su grupo.

Los movimientos de los investigados se intensificaron al aproximarse la fecha de llegada del estupefaciente, detectando los agentes cómo, desde mediados del mes de abril de 2019, los integrantes del grupo colombiano llegaban a la capital madrileña para alojarse en distintos hoteles de lujo con el fin de no levantar sospecha sobre los verdaderos fines de su viaje. Finalmente, los investigados acordaron que la entrega de la droga se realizaría en un área comercial de Leganés. Una vez que la droga estuvo en poder del grupo del británico los agentes detuvieron a los ocupantes de los vehículos e intervinieron los automóviles.

Al mismo tiempo, en la ciudades británicas de Londres, Windsor y Dorset se procedía a la detención de los miembros de la organización que controlaban la operación desde aquel país.

En cuanto a la organización colombiana, a pesar de que el acuerdo alcanzado con los hombres que almacenaban la droga estaba cerrado, mantuvo estrictas medidas de seguridad en torno al lugar de la entrega. Una vez comprobado que el parking se hallaba despejado y libre de control policial, el jefe de la organización ordenó a sus hombres que trasladasen la cocaína hasta el lugar fijado. En ese momento, los agentes detuvieron a todos los miembros del grupo criminal, y comprobaron que la furgoneta que conducían almacenaba una muy importante cantidad de cocaína. Por último, los agentes invervinieron 100.000 euros y 10 kilogramos de cocaína en el domicilio del chófer de uno de los responsables de la organización.

Los investigados habían diseñado un novedoso sistema para la ocultación de la droga, instalado en un doble fondo del maletero y en los bajos del vehículo, que se activaba por un complejo sistema de imanes que impulsaba un sistema hidráulico para levantar la base del maletero tras la que se escondía el estupefaciente.

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Los agentes localizaron, en un contenedor procedente de Costa Rica, 275 kilos de cocaína distribuidos en paquetes y ocultos en cajas de bananas. Seis personas han sido detenidas por un delito de tráfico de drogas en Estepona, y ya se ha decretado su ingreso en prisión.

Agentes de Policía Nacional, en una operación conjunta con funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, han desarticulado un grupo criminal que importaba cocaína procedente de Centroamérica oculta en bananas. Los investigadores localizaron, en un contenedor procedente de Costa Rica, 275 kilos de cocaína distribuidos en paquetes ocultos en cajas de bananas. Hay seis detenidos en Estepona (Málaga), a los que se les imputa un delito de tráfico de drogas, que han ingresado en prisión por orden judicial.

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La investigación se inició cuando los investigadores tuvieron conocimiento de que un contenedor, procedente de Costa Rica con destino al Puerto de Algeciras, era sospechoso de transportar cocaína oculta entre bananas. Esto llevó a los investigadores a establecer un dispositivo en torno al contenedor para conocer sus movimientos. Comprobaron que el camión salió de las instalaciones portuarias para permanecer en una zona habilitada como parking para camiones de la misma ciudad. Al día siguiente, el mencionado camión inició un nuevo viaje una nave de un polígono industrial de Estepona.

Una vez en la localidad malagueña, los agentes constataron que había varias personas esperándolo, abriendo la puerta y facilitaron la entrada del camión a la nave. Cuando los policías accedieron a la misma y redujeron a las personas que se encontraban en su interior, interceptando a dos de ellas en la vía pública tras intentar darse a la fuga.

Revisada la mercancía del contenedor, descubrieron 250 paquetes rectangulares, de aproximadamente un kilo cada uno, ocultos en algunas de las cajas de bananas. Los paquetes contenían una sustancia blanca en su interior a la que se aplicó el reactivo correspondiente, arrojando un resultado positivo en cocaína y un peso bruto total de 275 kilos. Además, en la cabina del camión que transportaba el contenedor en el que se encontró la cocaína, los agentes localizaron un potente inhibidor de frecuencias usado, generalmente, para inutilizar los dispositivos de localización GPS y similares.

La investigación se ha saldado con la detención de seis personas que han ingresado en prisión. Asimismo, se han intervenido 275 kilos de cocaína, 1.295 euros en efectivo, 770 dólares americanos en efectivo, dos furgonetas, un inhibidor multifrecuencia, ocho teléfonos móviles y numeroso material que podría haberse utilizado para la distribución y transporte de la sustancia estupefaciente.

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