El centro medioambiental Chico Mendes de Rivas pone una caminata por el Cerro del Telégrafo y su senda del esparto

El centro medioambiental Chico Mendes de Rivas pone una caminata por el Cerro del Telégrafo y su senda del esparto Destacado

Ruta ecológica por la naturaleza de Rivas Vaciamadrid. Ruta matinal por el pequeño monte ripense, oteadero que regala unas vistas del entorno de la localidad madrileña.

Con la llegada del buen tiempo, el centro de recursos ambientales Chico Mendes propone rutas ecológicas para conocer el entorno natural del municipio. La del viernes 26 de julio invita a descubrir el cerro del Telégrafo, un monte bajo situado al norte de la localidad y en cuya falda oeste se erige el equipamiento municipal. Desde él se emprende la marcha para remontar su cima y descolgarse luego por la senda del Espartal, ya en la ladera este.

"Esta ruta transcurre por uno de los entornos naturales con más tradición en el uso del esparto: una planta con importantes aplicaciones en nuestra sociedad hasta la llegada del plástico. Descubriremos la vegetación y fauna asociada a esta peculiar geomorfología y cómo se ha visto modificada a lo largo de la historia por las diferentes actividades humanas que han determinado el modelaje del paisaje", explican en el Chico Mendes, que organiza la caminata.

El paseo servirá, además, para "recordar la importancia del entorno del cerro del Telégrafo, también desde el punto de vista histórico como lugar estratégico de comunicación".

Sobre el autor

Webmaster @SucesosHenares

Obtengo la mejor información diaria para mantener informados a todos los vecinos del Corredor del Henares.

Artículos relacionados (por etiqueta)

  • El Casco antiguo de Rivas Vaciamadrid cumple 60 años de historia

    Rivas Vaciamadrid nació, como la población que se conoce actualmente, el 23 de julio de 1959. Vecinos de aquellos días recuerdan esos orígenes. 

    "El hambre pasaba por la calle, pero no entraba en casa".

    El hoy conocido como Casco Antiguo ha cumplido 60 años, siendo la zona que dio origen a la actual Rivas Vaciamadrid como ciudad.

    En los años 30, la población se llamaba Ribas de Jarama y Vaciamadrid, cuyo antiguo casco quedó devastado en la Guerra Civil tras la Batalla del Jarama. Su reconstrucción se dilató casi dos décadas y se edificó mediante el llamado Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (SNRDR), un organismo creado durante la dictadura. Dos décadas después del fin de la contienda bélica, el 23 de julio de 1959, un grupo escolar, la casa del médico, el edificio del Ayuntamiento, la iglesia y 30 casas alumbraron el nacimiento de Rivas Vaciamadrid. Allí empezaron a vivir 250 vecinas y vecinos. Hoy, residen en la ciudad 91.000 personas.

    El vecindario pionero vivía en las mismas fincas donde trabajaba, como El Piul, El Porcal o Cristo de Rivas, donde la vida agrícola transcurría al otro margen de la carretera de Valencia, la actual A-3.

    El vecino Luis Gabriel Altares del Cabo vive en Rivas desde su nacimiento el 22 de julio de 1964: "Recuerdo a mi padre conduciendo un tractor en El Porcal, finca donde nací yo. Por aquel entonces, allí vivían más de 60 familias y un gran número de personas acudían a diario a trabajar a la finca. Estas personas procedían de todos los pueblos de alrededor (Arganda, Morata, Chinchón...). La zona del Casco Antiguo hacía muy pocos años que se había inaugurado y empezaban a residir las gentes procedentes de las fincas en las primeras construcciones".

    Faustino Díaz Esteban, de 89 años, nacido también en El Porcal, es de los pocos habitantes actuales que sí vivió la inauguración del nuevo pueblo de Rivas Vaciamadrid en 1959.

    "No vivíamos mal, pero sí regular. El hambre pasaba por la calle, pero no entraba en casa, ya que, además del trabajo en el campo, teníamos un huertito donde cultivábamos tomates, pimientos y otras verduras. De niño hacía cosas de poca monta, como espantar a las chovas (ave de la familia de los córvidos) de los cultivos o llevar agua a las cuadrillas que estaban trabajando. Había muy buen ambiente, nos conocíamos todos y la inauguración del Casco Antiguo se recibió con alegría porque los que éramos de aquí sabíamos que, por fin, tendríamos un pueblo", contaba Faustino en un reportaje de 'Rivas al Día' en septiembre de 2018.

    En ese mismo reportaje, Agustín Sánchez Millán, cronista no oficial de la ciudad con su libro 'Rivas Vaciamadrid. Mi pueblo' (2002), con posterior edición ampliada en 'Crónica de Rivas Vaciamadrid (2010), también señalaba cómo "el Ayuntamiento exigió a los dueños de los solares que en un año tenían que haber edificado las viviendas". "Mi padre le compró el terreno a uno que no le daba tiempo a construir y luego levanté yo ahí la casa. En 1970, ya vivía en mi nueva vivienda, por la que pagué 250.000 pesetas, con enganche de agua, de luz y cédula de habitabilidad. Pedí un crédito a Caja Madrid de 100.000 pesetas y me lo dieron a cinco años, a un interés del 12 por ciento", relataba este vecino, fallecido en noviembre de 2016 con 91 años.

    Faustino y Agustín eran amigos de toda la vida y ambos, nacidos en El Porcal, vivieron las penurias de la Guerra Civil española y la posguerra.

    Pasaron su infancia en la finca hasta que la batalla del Jarama, en febrero de 1937, llamó a sus puertas y tuvieron que huir. "Cuando empezó, cerramos las casas y salimos con lo puesto y poco más, porque El Porcal se encontraba en plena línea de fuego", rememoraba el difunto Agustín.

    "Llovía y nos pusimos hechos una sopa, ¿te acuerdas? Yo recuerdo, sobre todo, el ruido de las ametralladoras y el rugido de los aviones de guerra", añadía Faustino en el artículo del año pasado. Los dos pasaron la Guerra Civil en casas de familiares, alejados de Rivas. Una vez terminada, regresaron a una tierra minada y agujereada de trincheras y fortines. "Un primo mío murió mientras quitaban las minas. Pasó toda la guerra y, cuando fue a ayudar para limpiar la zona, le explotó una y le mató", lamentaba Faustino.

    En el interior de estas grandes superficies de terreno, propiedad de unos pocos terratenientes, los primeros ripenses celebran ya fiestas populares.

    "Tengo que decir que en la propia finca se celebraban las fiestas de San Isidro Labrador, pero también se llegaron a celebrar fiestas en el mes de junio, con motivo de San Pedro y San Pablo, en las que se realizaban carreras de sacos, carreras con los pies atados, en definitiva, todo tipo de juegos tradicionales para los más pequeños. Recuerdo también las orquestillas que se ponían frente a la cantina. Ya de más mayor, cuando íbamos de la finca al hoy Casco Antiguo, una de las cosas que nos llamaban mucho la atención era el toro de fuego y los árboles artificiales de la pólvora. Aunque yo no fui nunca muy taurino, el buen ambiente que rodeaba a los encierros hacía que las fiestas fuesen muy integradoras, pues se concentraban familias y amigos de otros pueblos de alrededor. Las limonadas han sido y siguen siendo una de las citas obligadas de las fiestas desde hace muchos años, de las celebraciones que más gente atrae y de las que más gustan. Respecto a las actividades deportivas, he sido partícipe de primera mano de ellas, especialmente del fútbol, pues durante muchos años fui jugador de la ADC Rivas Vaciamadrid y, posteriormente, durante cinco años, entrenador. Siempre he vivido con mucha ilusión e intensidad estos eventos en las fiestas", dice a sus 55 años Luis.

    "La gente joven ha existido siempre en Rivas. Siempre ha sido una ciudad joven. Por aquel entonces, nos entreteníamos con la música del organillo los días de fiesta o con los partidos de fútbol ", decía Faustino en el reportaje en 'Rivas Al Día'.

    "En mi infancia, recuerdo que venían muchas personas de otros pueblos a trabajar a El Porcal. Me acuerdo de la cantina y de la tienda de alimentación. También teníamos escuela, un local para la consulta del médico, que iba un par de días por semana, una pequeña iglesia, una finca de regadío, que era como un vergel, con muchos huertos y zonas de árboles frutales. A las personas que allí residíamos, los propietarios de la finca nos cedieron unos terrenos para poder cultivarlos nosotros mismos", explica Luis.

    "Viví en El Porcal hasta los 25 años, cuando me casé y me mudé al casco urbano, y aquí sigo. Mi vida diaria se desarrollaba en la propia finca y, los fines de semana, nos acercábamos al ahora Casco Antiguo, pues allí residían mis tíos. Mis recuerdos de este entorno son ya en la adolescencia. Me acuerdo de los bares, la tienda de chuches, íbamos a ver los partidos de futbol de los domingos. Recuerdo también el tren que pasaba por la actual línea 9 del metro. Los domingos coincidía con la misa y recuerdo que por aquella época iba mucha gente de las fincas, la panadería que estaba al lado de la casa de mis tíos¿ Son tantos recuerdos", evoca con nostalgia Luis.

    Rafael Arce Hernando, de la Asociación Vecinal Centro Urbano de Rivas Vaciamadrid, define el espíritu del Casco Antiguo como "vecinal y de pueblo, donde todo el mundo se conoce, donde la gente, cuando se cruza, se saluda, se dan los buenos días, se pregunta por la familia, algo difícil de encontrar en las grandes urbes donde ni los vecinos ni las vecinas se conocen".

    Sin embargo, Luis Gabriel Altares del Cabo reconoce que este hecho también ha cambiado con los años: "El entorno tenía un espíritu muy familiar. Recuerdo que las familias, cuando caía la tarde en la época estival, se reunían sentadas en las portales de sus casas con las puertas abiertas a tomar el fresco y a hablar. Ahora esto ya casi no existe porque los primeros en ocupar las viviendas han ido falleciendo o son ya muy mayores y, en muchos casos, han sido vendidas o alquiladas. Es complicado que ese espíritu de las primeras décadas se mantenga, no ocurre en casi ningún sitio, pero es ley de vida".

    Para conmemorar los 60 años del Casco Antiguo, la Asociación Vecinal Centro Urbano de Rivas Vaciamadrid ha diseñado una serie de eventos, creándose una Comisión Vecinal compuesta por varias asociaciones vinculadas a la Casa de Asociaciones.

    "Durante las fiestas de San Isidro se organizó el concurso de fotografía 'Ayer & Hoy', mediante el que se comparaban imágenes antiguas de la ciudad confrontándolas con otras de la actualidad del mismo lugar para comprobar cómo han evolucionado los espacios ripenses. También celebramos un concurso de dibujo infantil y la clásica limonada popular.

    Además, el pasado 1 de junio, en el parque San Isidro, se organizó una fiesta, en la que por la mañana las personas jóvenes disfrutaron con carreras de sacos, el juego del pañuelo, tirar de la soga y carreras de chapas, con gran afluencia de niños y niñas y donde los padres y las madres también se animaron a jugar recordando viejos tiempos. La intención era que nuestra infancia conozca a lo que se jugaba antes. Por la tarde, también se celebró una Fiesta Holi -festival de música india con lanzamiento de polvos de colores-, con bastante gente, entregamos los premios del concurso de pintura e hicimos un reconocimiento público y un homenaje a la mujer y al hombre de mayor edad nacidos en Rivas Vaciamadrid", señala Rafael.

  • El ripense Pablo Cacho, un artista callejero en Londres

    El joven Pablo Cacho García, de 21 años, actualmente desarrolla su arte en Londres. Además, ha sido el creador de la imagen de la Semana de la Juventud. El ripense Pablo Cacho realiza uno de sus dibujos callejeros cerca de la plaza Piccadilly Circus, de Londres.

    El lema de la Semana de la Juventud también es fruto del trabajo colaborativo y, en 2019, el elegido fue 'Reinventa tus poderes': una llamada a romper con los estereotipos asociados popularmente a los personajes que encarnan los superhéroes, al tiempo que subraya "los poderes reales de la juventud, las súper heroínas y súper héroes cotidianos", indican desde Juventud.

    La imagen para ilustrar esta idea se ha elegido entre varias propuestas diseñadas por jóvenes de la localidad. Y la ganadora fue la de Pablo Cacho García, un joven de 21 años que actualmente vive en Londres, donde desarrolla su talento creativo pintando obras efímeras en las aceras de la capital británica.

    "Para la Semana de la Juventud decidí hacer una mujer con una mirada profunda, reflejando la paz y el respeto, y un pelo largo movido por el viento, plasmando la libertad. Además, quise mostrar un símbolo de fuerza y valentía con las pinturas en la cara. Por último, añadí un fondo naranja porque es un color vivo que transmite alegría", explica el autor.

    Pablo reconoce que, desde el principio, el lema 'Reinventa tus poderes' le inspiró. Se sintió muy identificado con él: "La gente debería saber el poder que tenemos dentro de nosotros mismos. Tenemos el poder de construir una vida, el poder de decidir cómo queremos ser y cómo queremos ayudar e influir en el mundo. Como siempre digo, si no confías en ti mismo, quién lo va a hacer".

    Tal como esboza el lema de la semana, este artista callejero confía plenamente en el poder de la juventud para cambiar el mundo: "Sin ninguna duda. Creo que está en nuestras manos evolucionar, hacer de este mundo algo mejor. Nacimos para mejorar lo que nos dejaron y, si no luchamos por ello, no avanzaremos", afirma.

    A este empuje de las personas jóvenes, Pablo añade la fuerza del arte, en el que cree tanto que lo lleva tatuado en la piel: "Tengo un tatuaje con la frase 'Don't stop believing Art can change the world' ['No dejes de creer que el arte puede cambiar el mundo']. Para mí, arte es la parte más pura, humilde y sincera de cada persona, lo que nos mueve por dentro, lo que la mente no puede controlar. Todos tenemos arte, ya que todos tenemos sentimientos, todos tenemos vivencias, todos tenemos cosas que expresar al mundo. Lo único que nos diferencia es la manera de compartirlo con el resto. Por ese motivo, creo que el arte puede cambiar el mundo, porque está lleno de valores positivos que necesitamos transmitir al resto para que este mundo crezca y evolucione".

    Este joven ripense estudió primaria en el colegio público El Parque; ESO y bachillerato, en el instituto Las Lagunas. Desde hace dos años vive en Londres. "Acabé el bachillerato; no sabía qué estudiar ni qué hacer con mi futuro y decidí apostar por aprender un idioma y disfrutar de nuevas experiencias. Desde el minuto uno sabía que todo lo que iba a vivir me iba a aportar mucho para el resto de mi vida. Prácticamente, me vine en busca de un futuro y lo acabé encontrando en un trozo de asfalto, pintando en él con unas cuantas tizas", rememora.

    Pablo define así su estilo, que engloba en el arte urbano [street art, en inglés]: "Casi todas mis obras son a tiza y lápiz. Este año he empezado a utilizar también materiales como la acuarela y pinturas acrílicas. Además, actualmente estoy metiéndome en el mundo del espray, que estará muy presente en mi futuro. Con mis dibujos siempre intento transmitir una serie de valores, sentimientos e ideas. Lo que mejor refleja esto es el propio ser humano por medio de su expresión, su mirada, sus rasgos¿ Por eso, lo que hago va tan enfocado al realismo".

    Una característica que convierte a sus obras en especiales y únicas es su fugacidad: "Siempre dibujo en el mismo sitio, Piccadilly Circus, y [las creaciones] duran muy pocas horas. Es algo efímero que solo se puede disfrutar en el momento que lo estoy haciendo: al día siguiente, ya no está".

    "Descubrí el dibujo hace aproximadamente tres años y hace poco más de uno creé mi primer dibujo en la calle. Fue entonces cuando me di cuenta de que quería dedicarme a esto. Mi inspiración vino cuando llegué a Londres. Andaba por sus calles y, mirase donde mirase, el arte estaba presente. Mi inspiración no solo viene del dibujo, sino de la música, los libros, el mundo audiovisual, mis propias experiencias o los viajes".

    Y prosigue: "Pero si tuviese que nombrar a un artista que me ha inspirado desde mis inicios es Miguel Ángel Belinchón (Belin). Todos sus trabajos son una fuente de creatividad. La manera de combinar los colores, mezclado con su realismo y la técnica neocubista presente en sus obras, me ayuda mucho a la hora de crear las mías".

    El nombre artístico de este autor también le define, Demut.Art (Instagram) "Demut significa humildad en alemán", concluye.

  • Los detenidos por extorsión a empresarios en Rivas, el asunto podría tener relación con una banda organizada

    La detencion en Rivas de 2 personas por extorsión a un empresario, podria tener relacion con el caso de la banda organizada que lleva varios meses operando en la zona del corredor del henares, se dedican a extorsionar a pequeños empresarios, solicitándoles cantidades que oscilan los 5.000 y 20.000 euros, informándoles de que conocen todos sus movimientos y dándoles detalles de su vida cotidiana, posesiones y familiares mas cercanos y amenazandoles en relacion a ellos.

    Según información que han facilitado a Sucesos del Henares, se sospecha que son ya mas de 100 los empresarios afectados y se está investigando por la policía.

    Agentes de la Policía Nacional detuvieron a dos hombres de 41 y 42 años acusados de extorsionar presuntamente con amenazas de muerte a un empresario del sector de la financiación empresarial a nivel internacional.

    La denuncia llegó a los investigadores en febrero, que añaden que los presuntos autores llamaban al móvil del empresario y le amenazaban con matarlo, facilitándole datos y fotografías de su vida cotidiana y miembros de su familia para convencerle de que estaba siendo investigado.

    Las investigaciones de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Alicante determinaron que el motivo de las amenazas podría tratarse de una deuda que, al parecer, había contraído el denunciante con uno de los presuntos extorsionadores.

    Esa deuda habría motivado que este contratara a una segunda persona para que ejerciera presión sobre la víctima y poder así conseguir recuperar el dinero que presuntamente le adeudaba.

    Se pudo entonces identificar a quien presuntamente realizaba las amenazas directamente sobre la víctima y, después, también a la persona que había encargado el cobro de la deuda.

    El dispositivo policial permitió detener al primero de ellos en la ciudad de Alicante, tras lo cual los agentes registraron el domicilio y encontraron en él el teléfono desde el que presuntamente el arrestado realizaba las amenazas.

    En una segunda fase, los agentes detuvieron en la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid al otro presunto implicado en los hechos, la persona que presuntamente habría pagado a la primera con el objetivo de que extorsionara a la víctima para que le pagara la cantidad de dinero que supuestamente le debía.